Stop Radical Islam

Arabia Saudí y Marruecos controlan y financian las mezquitas de España

Posted by sioespain en 21 diciembre, 2009

Varias mezquitas en España dependen de capital saudí y son una punta de lanza del wahabismo, o rigorismo islámico. Son las de la M-30 de Madrid, Marbella y Málaga. En Ceuta es notable la influencia marroquí y la presencia del movimiento tablig, una secta de predicadores que muchos ven cercana a los salafistas radicales.
El predicamento del islam suní de la escuela malequí -el que se practica en Marruecos- alcanza también a la cúpula de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), una de las dos entidades que representan ante la Administración a los musulmanes que viven en España. La FEERI, que es una organización española, tomó sin embargo claro partido por Marruecos en el caso Haidar.

No es un fenómeno exclusivamente español. La gran mezquita de París fue hasta 1992 una plataforma de Argelia en Francia, y en la de Roma ofician imanes salidos de la Universidad islámica de Al Azhar, en El Cairo, aunque no hablen italiano. El buque insignia de la propagación islamista internacional es la Liga del Mundo Islámico, una internacional islamista de origen saudí que difunde la doctrina wahabista y es titular de la citada mezquita madrileña. La inspiración doctrinal de muchos lugares de culto, así como la financiación, han provenido hasta hace poco del extranjero, en un juego de intereses nacionales e ideológicos desarrollado en el tablero de Europa.

Pero esta realidad está en vías de transformación: las comunidades musulmanas en Europa -entre 13 y 15 millones de personas- han echado raíces y ya no se puede hablar sólo de inmigrantes, sino de un número cada vez mayor de ciudadanos europeos que profesan la religión islámica.

Según el Observatorio Andalusí de 2008 de la Unión de Comunidades Islámicas de España, el 37% de los musulmanes de nuestro país son ya españoles, entre conversos, inmigrantes nacionalizados y la segunda y tercera generación de éstos. En Reino Unido son ciudadanos británicos el 50% de los musulmanes; alrededor del 40% de los musulmanes alemanes y casi la mitad de los cinco millones de mahometanos franceses. Así lo afirma Mª Antonia Sánchez en un artículo en El País.

La financiación del islam camina hacia la institucionalización, y no sólo en España, entre otros motivos para gestionar mejor desde dentro un fenómeno que provoca frecuentes fricciones en la sociedad en que se inserta -como demuestran el referéndum antiminaretes en Suiza o las protestas vecinales en Cataluña por la construcción de mezquitas-, y para perfeccionar, o engrasar, el control administrativo que en los ayuntamientos reciben muchos de los asuntos que conciernen al colectivo (y a sus vecinos): licencias de carnicerías halal, permiso para enterramientos, etcétera.

España, a diferencia de la mayoría de países de su entorno, ha dado un paso más. Muchas comunidades islámicas -también judías y evangélicas- reciben desde hace un lustro subvenciones del Estado. Desde 2004, y dependiente del Ministerio de Justicia, la Fundación Pluralismo y Convivencia concede una línea de ayudas económicas tanto a los representantes de las confesiones firmantes del acuerdo de cooperación con el Estado (musulmanes, judíos y evangélicos) como a las comunidades locales, a las que subvenciona proyectos de carácter cultural, educativo y de integración social – afirma Mª Antonia Sánchez..

El dinero procede directamente de los Presupuestos Generales del Estado, que en 2008 consignaron cinco millones de euros para tal fin. Arias subraya, no obstante, que el dinero público que conceden “no es financiación religiosa, sino de proyectos culturales, educativos y de integración social, lo que no quiere decir que las obras de mejora o mantenimiento de infraestructuras de una entidad no se lleven a cabo en una mezquita o un lugar de culto”. El Ministerio de Justicia, de cuya dirección de Relaciones con las Confesiones depende el Registro de Entidades Religiosas (703 inscritas en septiembre), subraya que “una vez constituida la comunidad puede anotar el lugar de culto o no, y no tiene por qué ser una mezquita al uso, puede ser otro lugar”.

En España, que hoy experimenta una efervescencia del asociacionismo musulmán, con nuevas organizaciones sumándose a las dos oficiales: por ejemplo, la nueva Federación de Musulmanes de España (Feme), la tercera de ámbito nacional. “El panorama de la representación es complicado. La situación es de precariedad, tanto social como organizativa. Hay un avance de corrientes salafistas radicales, aparte de intentos de control por parte de Marruecos y Arabia Saudí que no son de hoy.

(http://www.laesferadigital.com)

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